Mostrando entradas con la etiqueta testosterona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta testosterona. Mostrar todas las entradas

31 dic 2010

Muerte en la ciudad de la muerte, capítulo IV

O de cómo Polilla fue durante un tiempo el detective improvisado más audaz.

"En la vida hay dos clases de personas, las que saben ocultarse tras un seto y las que no"







Poli se despertó a la hora de siempre. Siguió el ritual mañanero acostumbrado. Pero esta vez se saltó una parte del proceso.  No se sentó en la cama unos instantes a meditar y maldecir la jornada que se presentaba como todas las demás jornadas, como su vida. Se saltó esta parte por que hoy, al igual que para sus clientes, iba a ser un día muy especial: La espicha de la Facultad de Biología.

7 dic 2010

Muerte en la Ciudad de la Muerte. Capítulo I

De sobre cómo Polilla encara una mañana de Sábado

Hay dos clases de personas, las que tienen un rollo de papel higiénico en la mesita y saludan al día con una paja llena de vitalidad y las que no

Como siempre no pasa nada en la ciudad. Bueno sí. Llevaban días derribando el edificio de enfrente y se divisaba desde la cama gran parte de la plaza. Ahora mismo hace sol y llueve. Siempre se pueden sentir cosas positivas cuando contemplas los escenarios que se construyen en la ciudad capricho de los elementos del cosmos como la luz y la materia en sus estados. Pero eso no va a hacer que Polilla, al despertarse, se abrace tiernamente a ninguna compañera. O vea una película con una preciosa cabecita apoyada en su pecho. Eso es lo que desalienta a Poli. Aunque la mañana sea preciosa.


21 oct 2010

Chocolate espeso



Llevábamos ya un rato con los cafés terminados, pero daba pereza salir a la calle con el frío que hacía. Félix, aburrido, en su clásica postura de dejadez, no apartaba la mirada de la taza vacía. Hasta que entraron tres universitarias a buscar refugio en una mesa cercana a nosotros dándole vidilla al ambiente. Todas las miradas apuntaban a las hembras pendientes del momento en que se deshicieran de sus ropajes de abrigo. Unos, francotiradores, escrutábamos con disimulo por encima del periódico, y otros, como si no fueran conscientes de su falta de superpoder de invisibilidad, levantaban la cara con gesto bobo y ridículo para observar con impunidad ahí donde quisieran. Caras enrojecidas, gorros de lana, bufanda, abrigos, guantes, jerseys cortos ceñidos, escotes, faldas, medias, carne… inundando el local a perfume y haciendo explosionar varias cargas de testosterona por toda la cafetería.
Felix cambió enseguida su postura jorobada disimulando un estiramiento instintivo y se irguió adoptando apariencia robusta. A Sonia le hizo gracia el gesto y le dijo -¿Qué, sacando pecho delante de las chavalitas eh? – A lo que Félix, en voz baja y sin dudarlo respondió – Hombre, claro. Ellas, para querer aparearse conmigo, han de creer que soy fuerte y capaz de defender a sus crías.- Yo me desternillaba en la silla y Sonia reía medio indignada – Tú eres la Virgen. Quien te oyera…
-Ya empezamos… Pero es lo que hay! Es la puta verdad, el sexo es instinto y obedece a movidas bajas… osea… de lo más bajo del pensamiento del hombre, ¿no lo entiendes?
-Ya, pero no es así del todo. Tú no puedes ir por ahí diciendo eso a una chavala.
-Ya, ya lo sé que no puedo ir preguntando “¿oye, puedo eyacular en tu interior?” pero es que con vosotras hay que hacer un baile nupcial, o de cortejo, o… bueno, eso que hacen los cangrejos y todos los animales.
-Ja j aja, ¿pero qué dices?
-Nada, déjalo, que me pongo de mala ostia. Porque cuando hablo de esto nadie quiere entender lo evidente y al final quedo yo de salido o depravado. Aquí uno no puede ser sincero…