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7 dic 2010

Muerte en la Ciudad de la Muerte. Capítulo I

De sobre cómo Polilla encara una mañana de Sábado

Hay dos clases de personas, las que tienen un rollo de papel higiénico en la mesita y saludan al día con una paja llena de vitalidad y las que no

Como siempre no pasa nada en la ciudad. Bueno sí. Llevaban días derribando el edificio de enfrente y se divisaba desde la cama gran parte de la plaza. Ahora mismo hace sol y llueve. Siempre se pueden sentir cosas positivas cuando contemplas los escenarios que se construyen en la ciudad capricho de los elementos del cosmos como la luz y la materia en sus estados. Pero eso no va a hacer que Polilla, al despertarse, se abrace tiernamente a ninguna compañera. O vea una película con una preciosa cabecita apoyada en su pecho. Eso es lo que desalienta a Poli. Aunque la mañana sea preciosa.


13 oct 2010

El paria sonríe


Él, unos cuarenta años, mucho más alto que ella, tez enrojecida y pelo claro. Se agachaba para besarla mientras esperaban en el paso de cebra. Los brazos le colgaban de una manera grotesca, también le colgaba de su mochila de vagabundo ese paraguas negro que siempre llebaba. Ella, con su feo abrigo pálido de plumas, su pelo corto y gafas redondas, símplemente alzaba la cara y le respondía al beso. Un beso largo y estático. Debajo del mostacho de él se intuía estarían rebozándose las lenguas.
Cuando se terminó separaron las caras levemente y él, rodeándola con un brazo pero aún agachado en la misma postura, la sonreía de una manera que yo jamás hubiera podido imaginar en aquel rostro. Sobretodo después de verle infinidad de veces vagando solo por la estación de autobús y buscando colillas en las papeleras durante por lo menos los últimos dos años. No se decían nada. Él tenía pinta de ser de fuera, del norte de europa. Una sonrisa de pura felicidad.

12 ene 2010

Nieve

Está nevando, hacía dos años que no nevaba aquí, no sé si es cosa mía pero noto en la gente ese pequeñísimo brillo de vida en la mirada que aparece cuando se rompe la monotonía. Sus semblantes se mantienen sobrios, diría que incluso les da vergüenza desnudar su apariencia de preocupación y pararse a admirar la belleza que tienen hoy a su alrededor . Les cuesta ser naturales, les cuesta ser felices, pero no se lo reprocho, la vida que nos hacen vivir es una mierda. O quizá sí debería reprochárselo. Cabrones, tenéis el poder de cambiarlo todo, tenemos el poder y el deber; pero la desconfianza y el miedo nos engañan. Si yo tuviera la fórmula… La individualidad que se contagia en la ciudad se olvida por momentos y la gente se miran más entre ellos al cruzarse como diciendo “eh! Está nevando tío!”. Los niños y los chavales de instituto no dudan en liarse a bolazos y sacar ese espíritu libre y natural que nos mira con desprecio y nos escupe en la cara por habernos vuelto tan condenadamente aburridos y predecibles. Somos un hatajo de traidores a la vida.

28 nov 2009

La Pasión

Pasan los días amargos y hostiles
No hace al hombre libre
la ciudad.
Y te arrepientes de no haber suicidado antes
esta miseria que llaman progreso.
Padres:
Nos advertisteis de no ir demasiado lejos
apenas empezamos a caminar.
Y ahora ya no hay blanco a tiro
ni ancianos a los que escuchar.
Hoy la pasión es un dulce para niños decrépitos.